“A cada individuo su lugar; y en cada emplazamiento un individuo. Evitar las distribuciones por grupos; descomponer las implantaciones colectivas; analizar las pluralidades confusas, masivas o huidizas. (...) Procedimiento, pues, para conocer, para dominar y para utilizar. La disciplina organiza un espacio analítico” (Foucault, 1989: 146-147)
Hace unos días comentando con algunos compañeros y compañeras nuestro devenir educativo, recordando la escuela de nuestra infancia, incluso debatiendo sobre el posible adoctrinamiento en la enseñanza de aquellos años, reflexionaba sobre los cambios producidos en las últimas décadas y , evidentemente se han producido enormes cambios, más allá de la tramoya que suponen los medios y recursos de los que podemos disponer hoy día. La clave está en estos tweet de mi amigo Benjamin (@Tictiritero) en conversación con @jrfern y @mappo
Nuestro sistema educativo ha abierto las puertas al pensamiento, a la autonomía, al razonamiento , a la independencia , a la capacidad de ser tú mismo y ser competente en un mundo donde puedes sobrevivir a pesar del sistema. !!Cuanto peligro para un neoliberalismo que ha controlado al individuo en su espacio más inmediato!!! ¿Os suena ese mecanismo de ejercicio de poder que explota, desarticula y recompone a su antojo un cuerpo, una mente?(Scheper-Hughes y Lock, 1987),
Por tanto, la creación de cuerpos dóciles (Foucault, 1989) constituye un elemento esencial del control del trabajo (Harvey, 1998) expresado como lucha contra la insubordinación y la indisciplina de los trabajadores, una economía política de dominación del cuerpo en tanto objeto y blanco de poder disciplinado hacia un tipo de acumulación que vino a instaurar un conjunto de reglamentos de conducta, normas y sanciones disciplinarias en el seno mismo de los talleres productivos, por extensión en las escuelas. En ese contexto, surge una estricta burocracia de control y normativa que impide el crecimiento y la independencia, se instaura el libro de texto como guía y fuente de conocimiento, el profesorado domina y controla, tiene todo el poder. Se ajustan los tiempos y se estructuran rígidamente los espacios. ¿Regresaremos al pasado?
Como docentes no debemos permitirlo, tenemos que mirar al frente y, a la vez, a los ojos de nuestros alumnos, pensar de manera crítica, vivir la racionalidad como estilo de vida y de enseñanza.
Soy director de un centro y creo que lo voy (lo vamos) a tener difícil en los próximos años, se multiplicarán las órdenes, los controles, nos recortarán los ingresos... Si , va a ser duro, pero , a pesar de todo, estoy convencido que no voy a cambiar mi estilo de enseñanza , mi manera de dirigir esta escuela. Somos muchos los que hemos conocido , experimentado, que otra escuela es posible, que sin esta libertad, esta autonomía, seguramente el sueño de una escuela inclusiva y de calidad hubiera sido imposible, por lo que lucharé para mantener este sueño, que tras mucho esfuerzo , hemos alcanzado.
Es el momento de las bases, del profesorado, nadie nos puede obligar a adoctrinar , nuestras aulas son nuestro territorio creativo, donde podemos dar las herramientas necesarias a nuestros alumnos para que sean críticos y piensen más allá de las páginas de un libro de texto. Este aire de libertad no se puede perder por muchas puertas que nos cierren, ánimo.





